Web accesible y normativa española 2025: lo que tu empresa necesita saber
Resumen: La normativa española de accesibilidad web se ha endurecido en 2025 y ya no afecta solo al sector público. Si gestionas la web de una empresa privada, este artículo te explica qué exige la ley, a quién obliga y por dónde empezar a cumplir sin convertirlo en un proyecto interminable.
Tabla de contenidos
- Qué es la accesibilidad web y por qué importa ahora
- Marco legal: de la LIONDAU al Real Decreto 1112/2018 y la Directiva Europea
- Novedades de 2025: quién está obligado
- Los cuatro principios de las WCAG 2.1 que exige la norma
- Errores de accesibilidad más frecuentes en webs españolas
- Cómo auditar tu web antes de contratar a nadie
- Pasos prácticos para ponerse al día
- TL;DR
- Lecturas recomendadas
Qué es la accesibilidad web y por qué importa ahora
Una web accesible es aquella que cualquier persona puede usar con independencia de sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas. Eso incluye a personas que navegan con lectores de pantalla, teclado en lugar de ratón, o pantallas de alto contraste.
En España, aproximadamente 4,3 millones de personas tienen alguna discapacidad reconocida, según el INE. Eso no es una estadística menor: es una parte relevante de cualquier mercado.
Más allá del argumento social, 2025 marca un antes y un después en la obligación legal. Las empresas que no adaptan sus webs se exponen a sanciones administrativas y, en algunos sectores, a quedar fuera de licitaciones públicas.
Marco legal: de la LIONDAU al Real Decreto 1112/2018 y la Directiva Europea
El marco normativo español sobre accesibilidad digital se construye sobre varias capas:
- LIONDAU (Ley 51/2003): establece la obligación general de accesibilidad para bienes y servicios a disposición del público.
- Real Decreto 1112/2018: transpone la Directiva Europea 2016/2102 y regula la accesibilidad de los sitios web y aplicaciones móviles del sector público. Fija el estándar técnico en las WCAG 2.1, nivel AA.
- Directiva Europea de Accesibilidad (EAA / Directiva 2019/882): obliga a los Estados miembros a extender los requisitos al sector privado antes del 28 de junio de 2025. España transpone esta directiva con la Ley 11/2023, de 8 de mayo.
La Ley 11/2023 obliga a las empresas privadas que ofrecen ciertos productos y servicios digitales a cumplir requisitos de accesibilidad antes del 28 de junio de 2025.
Esto cambia el escenario radicalmente. Hasta 2025, el sector privado podía ignorar la accesibilidad sin consecuencias directas. A partir de ese punto, no.
Novedades de 2025: quién está obligado
La Ley 11/2023 amplía la obligación de accesibilidad al sector privado, pero con un alcance concreto. No todas las empresas ni todos los servicios caen bajo el mismo paraguas.
Sectores y servicios afectados a partir del 28 de junio de 2025:
- Comercio electrónico (tiendas online que venden a consumidores finales)
- Servicios bancarios y financieros para particulares
- Servicios de transporte de pasajeros
- Libros electrónicos y lectores de ebooks
- Servicios de telecomunicaciones al consumidor
- Plataformas de streaming y medios audiovisuales bajo demanda
¿Y si mi empresa no está en ninguno de esos sectores?
Si ofreces servicios digitales al público general, aunque no estés en la lista anterior, la presión regulatoria aumentará progresivamente. Además, el incumplimiento ya es argumento legal en demandas de discriminación.
Las microempresas (menos de 10 empleados y menos de 2 millones de euros de facturación) quedan exentas de los requisitos de la EAA, aunque no de las obligaciones generales de la LIONDAU.
Los cuatro principios de las WCAG 2.1 que exige la norma
Las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (WCAG 2.1), nivel AA, son el estándar técnico de referencia. Se articulan en cuatro principios:
- Perceptible: la información y los componentes de la interfaz deben presentarse de forma que los usuarios puedan percibirlos (texto alternativo en imágenes, subtítulos en vídeos, contraste de color suficiente).
- Operable: los componentes de la interfaz deben ser navegables y utilizables con teclado, sin trampas de foco y con tiempo suficiente para interactuar.
- Comprensible: el contenido debe ser legible, los formularios deben tener instrucciones claras y los errores deben explicarse en lenguaje simple.
- Robusto: el contenido debe interpretarse correctamente por tecnologías asistivas actuales y futuras, lo que implica HTML semántico y correcto.
El nivel AA es el exigible por ley. El nivel AAA es el máximo y no se requiere de forma general.
Errores de accesibilidad más frecuentes en webs españolas
Un análisis de WebAIM sobre el millón de páginas de inicio más visitadas en 2024 detectó que el 95,9 % tenía al menos un fallo WCAG detectable automáticamente. Los errores más repetidos son:
- Imágenes sin texto alternativo (`alt` vacío o ausente)
- Contraste insuficiente entre texto y fondo (relación menor de 4,5:1 para texto normal)
- Campos de formulario sin etiquetas (`label`) asociadas
- Botones sin nombre accesible («haz clic aquí» sin contexto)
- Estructura de encabezados desordenada (saltar de H1 a H4 sin H2 ni H3)
- Falta de atributo `lang` en el elemento `<html>`
- Contenido interactivo no operable con teclado
Muchos de estos problemas se introducen al construir webs sobre plantillas genéricas que priorizan el aspecto visual sin revisar el código subyacente. Una web desarrollada a medida, con criterio técnico desde el diseño, evita la mayoría de ellos por defecto.
Cómo auditar tu web antes de contratar a nadie
Antes de encargar una auditoría profesional, puedes hacer una primera exploración con herramientas gratuitas:
- WAVE (wave.webaim.org): extensión de navegador que señala errores y alertas visuales directamente sobre la página.
- Axe DevTools: extensión para Chrome y Firefox, muy usada por equipos de desarrollo.
- Lighthouse (integrado en Chrome DevTools): genera una puntuación de accesibilidad y lista problemas concretos.
- Colour Contrast Analyser: herramienta de escritorio para verificar el contraste de cualquier combinación de colores.
Estas herramientas detectan entre el 30 % y el 40 % de los problemas WCAG. El resto requiere revisión manual, especialmente todo lo relacionado con la experiencia de usuario con lector de pantalla.
Pasos prácticos para ponerse al día
Si gestionas la web de tu empresa y necesitas una hoja de ruta realista, estos son los pasos con más impacto:
- Realiza una auditoría inicial con las herramientas gratuitas mencionadas arriba y documenta los errores detectados.
- Prioriza los fallos críticos: contraste, imágenes sin `alt` y formularios sin etiquetas son los más frecuentes y los más fáciles de corregir.
- Revisa el HTML semántico de tus páginas principales: encabezados, listas, tablas y landmarks (`header`, `main`, `nav`, `footer`).
- Publica una declaración de accesibilidad en tu web. Es obligatoria para el sector público y se recomienda para el privado. Debe incluir el nivel de conformidad alcanzado y un canal de contacto para reportar problemas.
- Encarga una auditoría manual a un equipo especializado si tu web tiene flujos complejos: compra, registro, formularios multipaso.
- Integra la accesibilidad en el proceso de diseño, no como revisión final. Cualquier cambio o rediseño futuro debería incluir criterios WCAG desde la fase de wireframe.
Si estás valorando un rediseño web, este es el momento de hacerlo bien desde el principio. En Rowan Studio desarrollamos webs a medida donde la accesibilidad forma parte del proceso de diseño, no de una revisión de última hora.
TL;DR
- La Ley 11/2023 obliga al sector privado en sectores específicos a cumplir con accesibilidad web antes del 28 de junio de 2025.
- El estándar técnico exigible son las WCAG 2.1, nivel AA.
- Las microempresas (menos de 10 empleados y menos de 2 M€ de facturación) quedan exentas de la EAA pero no de la legislación general.
- Los errores más frecuentes son contraste insuficiente, imágenes sin `alt` y formularios sin etiquetas: corregirlos tiene un impacto inmediato.
- Una web construida a medida con criterio técnico resuelve la mayoría de estos problemas en origen, sin parches posteriores.